jueves, 9 de diciembre de 2010

y como no recordar dos veces movidos dos cuartos a la derecha y callar, aquellos pequeños dos párpados purpúreos de tu frente. Y por consiguiente, quitar dos venas carnosas del circulo no infinito de tus ojos. Donde el comienzo es tres cuartos abajo, a la derecha en la punta roja de tu nariz enferma. Y culminar mirando las delgadas e inviibles babas que cuelgan de tu barbilla que se rascan en color rojo mientras veo tu frente. Lo siento por olvidarme, de lo último pero lo que mas resalta de tu largiducho rostro. El cabello, el cabello cuasi planchado que refleja tu falso amor por el arte, por la música, por los periódicos que lo único que nos dicen es lo que queremo solvidar del inicio de tus piernas y del final de tus brazos.

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